MARISA LUENGO

MARISA LUENGO

CURRÍCULUM VITAE

EL PASADO RECIENTE

Durante un tiempo,  la profesión  que aparecía en mi currículum vitae era “empleada de banca” pero en realidad yo nunca he sentido que eso fuese una profesión, ni, mucho menos, un oficio. Ser empleada de banca fue, durante un largo tiempo, lo que son la mayoría de los trabajos, una fuente de ingresos, que no es poco, pero que nada tiene que ver con lo que a mí me hubiese gustado ser.

LA INFANCIA Y LOS DESEOS.

Cuando era pequeña, mis progenitores jamás me preguntaron qué quería ser de mayor. Si lo hubiesen hecho la respuesta hubiese sido tan rotunda como ambigua: “De mayor quiero ser artista”. Si me hubiesen pedido que especificara, que concretara eso de “artista”, hubiese añadido que quería ser “artista de cine” Porque en el pueblo donde yo nací el cine, las películas, contenían en sí mismas  todas las artes que yo entonces era capaz de concebir. Los que salían en las películas sabían hacer de todo y todo lo hacían bien. Sabían bailar, cantar, pintar, montar a caballo, enamorarse… Yo entonces pensaba que los únicos artistas de las películas eran los actores y las actrices, e ignoraba que, tras ellos, había una larga lista de oficios: directores, fotógrafos, guionistas, técnicos de sonido, modistas, peluqueras… Cuando lo descubrí, mi amor por las películas era insoslayable,  y mi deseo de pertenecer a ese gremio era eso: un deseo.

DESEOS Y REALIDAD

 Llegar a hacer lo que a uno le gusta es muy difícil. Que te paguen por ello es casi un milagro. Pero los milagros ocurren y, si ahora me preguntan cuál es mi oficio, respondo sin dudarlo que soy guionista de cine. Una guionista en ciernes, una guionista  amateur, una guionista que está aprendiendo constantemente el oficio de contar historias. Historias que se pueden o no rodar, que te pueden o no pagar, pero que yo he creado, y eso, la palpable sensación de estar creando algo, es lo que yo entiendo por oficio: un oficio vocacional.

MELONES – CREATIVE INSOMNIA RED NIGHT-MARISA LUENGO

MELONES

Sinopsis

JULIÁN,  un adolescente de catorce años, sueña con tener una bicicleta de última generación.  COSME, su padre, agricultor de profesión, ha prometido comprarle una en cuanto venda la cosecha de melones.

Mientras ambos trabajan en el melonar, UN CICLISTA perfectamente equipado y montando una magnífica bicicleta, se ejercita a diario  por el camino que linda con el melonar. Julián le ve pasar y, aunque a duras penas puede contener su envidia, sabe que ya queda poco para que los melones estén en su punto y su sueño se haga realidad. Pero una tormenta demoledora acaba en un par de horas con el trabajo de meses y con el sueño del adolescente.

Incapaz de asimilar el golpe,  Julián decide sacarle un trágico provecho a los pocos melones que la tormenta no ha devastado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s